martes, 12 de agosto de 2008

La diversión, las pasiones y la felicidad: cuestiones sin definición, pero inmersas en mi vida.

“Si la felicidad es tan rara, es porque sólo se alcanza después de la vejez, en la senilidad, favor reservado a muy pocos mortales.” E. Cioran

Lo maravilloso del mundo, es la gran cantidad de diferencias que existen, así, puedo pensar en algunas que son importantes en mi vida, tales como: sentirte y estar bien, extrañar y necesitar, la tolerancia y el respeto (la primera, a mi juicio no existe), la razón y el sentimiento, y por supuesto, la diferencia entre la diversión, las pasiones y la felicidad. La diversión es transitoria, en sentido de que se manifiesta como la antesala de las pasiones. Por ejemplo, a mi, me divierte el escuchar música, pero mi pasión es crearla, con el apoyo de mis “amigos musicales”. La lectura es otro de mis divertimentos, pero mi verdadera pasión es la escritura, que no se compara a lo que creo que Henry Miller sentía, porque, si uno de sus divertimentos era la escritura, su pasión era contar su vida, a través de novelas, vida que estaba plagada de putas, sexo, coños, y trabajos mal pagados, es decir, amable lector, una vida bastante ligera.

Yo no puedo hablar de “la vida”, ni de “tu vida”, yo puedo hablar de “mi vida”, porque, gracias a ésta, existo, por lo cual, sé que mi vida no puede tener una síntesis, porque tener una síntesis o definir lo que quiero en ésta, es abstraer, y abstraer es limitar. Claro está que mis pasiones me conducen a la felicidad, pero sólo por momentos, ¡afortunadamente!, y lo expreso de esta manera, no por pesimismo, sino, porque soy humano, y gracias a este gran dote que tengo, puedo llorar, reír, soñar, creer, escuchar, pensar, amar, odiar, extrañar, necesitar, admirar, perder, ganar, y no todas estas cualidades o virtudes, están relacionadas con la felicidad. Así es, mi amable lector, no quiero limitar mi vida a sólo buscar la felicidad, porque perdería la capacidad de existir, mi vida me exige vivir al máximo y nunca perder la capacidad de asombrarme, porque si la pierdo, en ese momento seria mejor no vivir. Para concluir te daré un consejo amable lector, en base al pensamiento de Martin Heidegger; para él, la obra de arte “levanta un mundo”, y para mí, mi obra de arte es mi vida, y está levantando el mundo que yo quiero, pero este mundo no lo limito, que crezca, ya que la única forma de síntesis que puedo tener en la vida, y que es segura amable lector, es la muerte, y sinceramente, ¡yo no me quiero morir! Ojala que también tú amable lector levantes un mundo con tu obra de arte, con tu vida, pero, si lo deseas, nunca le des una forma definida.

Artículo escrito para la naciente revista "Rehilete".

No hay comentarios: