jueves, 14 de agosto de 2008

Aquí huele a soledad...

"El fuerte es fuerte cuando está solo"
Adolf Hitler

En realidad no se que es lo que piensen los que lean esto, pero creo que nunca estamos completamente solos, aunque en variadas situaciones deseamos estarlo, por lo cual, hoy trataré de dar un espacio a alguien con quien he tenido una relación de algunos años ya, alrededor de ocho, con esto no quiero mitigar mi estima que tengo hacia otras personas, pero a ellos se los puedo demostrar. Ok, basta de sentimentalismos vanos y pasemos a lo importante... Su descripción tanto física como anímica no es tan complicada, ya que es un tipo delgado, serio, nunca demuestra nada con muecas, únicamente cuando se prende realmente comienza a interactuar conmigo, en realidad es bastante agradable, me ayuda a pensar, escarba mi inconsciente y lo hace depurarse, siendo honesto, podría decir que sostenemos diálogos bastante interesantes él y yo. Hace poco me dijeron que la distancia lo jode todo, puede que sea cierto, pero también por circunstancias a veces de carácter un tanto metafísico ocurre que entre más cercanía existe, persiste más alejamiento, por lo que creo que estar orgulloso de saber que él desde que lo conozco nunca se ha alejado de mí. Tiene una pareja, que si los llegas a unir te pueden hacer el rato más placentero, aunque he tratado de no frecuentar a su pareja, los resultados ulteriores de su visita me dejaban lleno de hartazgo... Sé que si lo conocen o lo llegaran a conocer a mi querido amigo, no sería del agrado de muchos, a sabiendas de que el exceso de su compañia me puede producir atrofias y problemas casi irreparables, pero partiendo de la poca honestidad que me puede llegar a quedar, hasta este momento, creo que me ha ayudado a existir...



miércoles, 13 de agosto de 2008

¿Dolores del mundo?, sólo son enajenaciones inconscientes...

Esta bien, empezaré por dar a entender el título de este pequeño escrito. Las personas que hayan leído algo de filosofía (que en realidad no me importa saber quienes lo han hecho, pero que agradezco que lean esto) sabrán que, dentro de los apartados del libro "El amor, las mujeres y la muerte" de Arthur Schopenhauer , existe uno con un título similar, sólo que sin la interrogación, pero no hablaré de Schopenhauer, ya que existen bibliotecas enteras que nos pueden dar referencia y conocimiento de su vida y obra.

Según yo, la vida no tiene una objetividad general, creo que vivimos en un mundo tan acelerado, que sólo nos da tiempo de preocuparnos por nosotros mismos y nuestro pequeño entorno. Dentro de toda esta subjetividad, los medios de comunicación nos ayudan a mantenernos al tanto de lo que pasa alrededor del mundo, pero, en realidad, ¿alguien sabe lo que pasa realmente en Corea Del Norte, Sudán, Irák, Venezuela, Colombia, Irán, México...? Yo no, y si algo sé es cualquier nimiedad, pero claro, como cualquier persona, hablo porque tengo boca, y puedo pensar y escribir...

¿A qué voy con todo esto? Posiblemente, ya hay quien escribió algo muy parecido , ya que no es nada nuevo, pero es importante a veces darse cuenta de la realidad, o parcialmente de la de cada uno, yo de la mía, cada quien se hace cargo de la suya y entender que hay realidades más atrayentes para con nuestro espacio que la que nos muestran los medios de comunicación, también es bueno recordar las palabras de Wittgenstein: "de lo que no puedo hablar, prefiero callar..." o las de una linda amiga, que ella sabe quien es, escritora y multitalentosa, al decirme que: "ella no podía escribir de algo que no sabía o conocía...", que es algo más honesto que, probablemente, alguna noticia sobre los hechos en el mundo. Creo que, la única forma de saber y entender lo que está pasando en estos lugares, sería escuchar a los propios habitantes de estas regiones, pero ¿alguien se anima para ir a buscarlos? Yo no, porque, asi como me encantaría entender las realidades aparentes en el mundo, también soy una persona un tanto extremista, y me negaría rotundamente a viajar a un lugar infestado de violencias... así soy. Creo que podría también ser terrorista islámico (con todo respeto para la religión y cultura islámica, que parece ser más honesta que muchas, ¿verdad, viejos con caireles...?), miento, soy un falso, y sólo lo sería en teoría...

martes, 12 de agosto de 2008

Reflexión sobre “Identidad Nacional y Globalización. La tercera vía” de Heinz Dieterich Steffan.

Partiendo de la supuesta necesidad del autor de encontrar las razones de 500 años de brutal sometimiento en esta nuestra América, por parte de los conquistadores europeos, el autor llega a unas conclusiones que todos los habitantes de este planeta, queriéndolas o no, sabemos, es decir: la subordinación de toda una forma de vida, en base a demagogias y a la suplantación de una nueva cultura, que si bien, no fue del todo benéfica, nos ha traído algunos beneficios como el caso de la globalización. La globalización es algo que, a manera de afección o afectación, nos ha tocado a cada uno de los seres humanos. Latinoamérica es un punto central dentro del neoliberalismo y la llamada tercera vía, que son doctrinas ideológicas que supuestamente se caracterizan por llevar la vida social desde un punto individual, en otras palabras, que la persona crea un mundo propio, de acuerdo a la actividad que está realizando para poder mejorarla cada día con el máximo esfuerzo, una especie de competencia continua entre la gente. No se oye tan mal si entendemos que nuestra vida es nuestra única gran pertenencia, y que cada uno de nosotros debe sobresalir por medios propios, ya que así hemos sido educados. Pero, para los que posiblemente no lo vean así, sabrán que casi ninguna filosofía ha podido construir un buen camino para la edificación de una armonía terrenal. Como opinión personal, solo la música ha podido llevar a momentos de armonía en nuestro tiempo, pues es un gusto que la mayor parte de los habitantes del mundo compartimos y, que muchas veces, en conjunto, nos hace felices. Ya lo dijo de manera muy acertada Beethoven: “La música es una revelación más alta que la filosofía”, o Nietzsche: “Sin la música, la vida sería un error”.
En México, después de la llegada de los españoles, nunca se ha escrito una historia que podamos constatar que es verdadera, pues, como en cualquier país, la historia la escriben los vencedores. Todas nuestras historias están cargadas de un cierto heroísmo patriótico, que se encarna en múltiples actores que “construyeron” nuestra nación, pero lo más vergonzoso del caso, es que, la mayoría de estos “actores” pasan a la categoría de “personajes” (como si estuviéramos hablando de una película) porque se duda que la mayoría de ellos haya existido.
Tomo como ejemplo un precepto del Nacional – Socialismo alemán, en el que se enuncia la razón de su racismo o racialismo, como ideología, y que reza de esta manera: “El racismo es la aspiración a la superación de nuestra raza. O sea que en primer lugar el racismo busca la conservación de nuestra raza y luego la superación de la misma.” Para que los que hicieran el favor de leer este pequeño artículo no se espanten, debo aclarar que lo tomé en base a su pertinencia de preservación de su raza, de su “gente”. Desde siempre, lo que mueve al mundo en general, y a nuestro país en particular, es la ambición, esta ambición de tener más poder o de querer ser respetado sin ninguna justificación de fondo. Se restringe el valor de la unidad nacional, para pasar al “devoramiento de los demás”, de manera maquiavélica. En este punto, ya no importan los mas de 70 años en el poder de un partido, ni la manera en cómo fue decretada nuestra independencia o la historia de una supuesta revolución, ni tampoco la aparente democracia que rige en nuestros días; pues ya no se entiende quien no se deja ayudar: ¿los funcionarios públicos de nuestro país, o nosotros los ciudadanos? Porque los políticos quieren renovar nuestra forma de vida agregando elementos de sistemas de poder arcaicos y mantener por los suelos nuestro acervo económico, cultural y social. Nosotros, que tergiversando nuestra condición, nos oponemos a todo lo que se propone, y a veces de manera muy radical llegando a la violencia; así que no se sabe quien esté peor: si nosotros o ellos. De esta manera, no se puede conservar nuestro nacionalismo del que tanto nos vanagloriamos porque, al fin y al cabo, “paisanos” somos todos, no solamente los que cruzan nuestras fronteras y que, en los últimos años, emigran a otros lugares no por condiciones de mejor vida, sino por ambiciosos ya que en cualquier lugar se puede obtener dinero. Sólo que hay que ser mordaz para obtenerlo a manos llenas, como lo dicta el famoso “sueño americano”.
Si este artículo no tiene una conclusión como tal puesto que nuestra forma de plantarnos en el mundo, y más concretamente, en nuestro país, deja mucho que desear. Así que, si no podemos salvar las relaciones de unos con otros, y seguimos pensando con el mismo supuesto odio, tal vez podríamos, de manera individual, preservar la tierra, ésta que es nuestra única protección y que es nuestro deber cuidar y querer, ya que es el hogar de nuestros niños y de todos los animales del planeta, porque, es bueno recordar que, los niños y los animales no tienen la culpa de lo que pasa en el mundo.
“¡No la luna, la tierra! Descubrir la tierra, rescatar la tierra, purificar la atmósfera, rescatar la tierra de manos de Caín para entregarla a los hijos de la tierra… ¡Un nuevo lenguaje, la palabra autentica, la que todavía no ha sido pronunciada, la única, la nuestra, la del nuevo hombre!1

Referencia: HEINZ DIETERICH, S. HEINZ, Identidad nacional y globalización: la tercera vía: crisis en las ciencias sociales: ensayos, México, Editorial Nuestro Tiempo, 2000.
1 FRANCO, L. GUSTAVO, Casa sin Puerta, 32.

Artículo publicado en suplemento "Entérate". Periódico "El Comentario" U.de.C

La diversión, las pasiones y la felicidad: cuestiones sin definición, pero inmersas en mi vida.

“Si la felicidad es tan rara, es porque sólo se alcanza después de la vejez, en la senilidad, favor reservado a muy pocos mortales.” E. Cioran

Lo maravilloso del mundo, es la gran cantidad de diferencias que existen, así, puedo pensar en algunas que son importantes en mi vida, tales como: sentirte y estar bien, extrañar y necesitar, la tolerancia y el respeto (la primera, a mi juicio no existe), la razón y el sentimiento, y por supuesto, la diferencia entre la diversión, las pasiones y la felicidad. La diversión es transitoria, en sentido de que se manifiesta como la antesala de las pasiones. Por ejemplo, a mi, me divierte el escuchar música, pero mi pasión es crearla, con el apoyo de mis “amigos musicales”. La lectura es otro de mis divertimentos, pero mi verdadera pasión es la escritura, que no se compara a lo que creo que Henry Miller sentía, porque, si uno de sus divertimentos era la escritura, su pasión era contar su vida, a través de novelas, vida que estaba plagada de putas, sexo, coños, y trabajos mal pagados, es decir, amable lector, una vida bastante ligera.

Yo no puedo hablar de “la vida”, ni de “tu vida”, yo puedo hablar de “mi vida”, porque, gracias a ésta, existo, por lo cual, sé que mi vida no puede tener una síntesis, porque tener una síntesis o definir lo que quiero en ésta, es abstraer, y abstraer es limitar. Claro está que mis pasiones me conducen a la felicidad, pero sólo por momentos, ¡afortunadamente!, y lo expreso de esta manera, no por pesimismo, sino, porque soy humano, y gracias a este gran dote que tengo, puedo llorar, reír, soñar, creer, escuchar, pensar, amar, odiar, extrañar, necesitar, admirar, perder, ganar, y no todas estas cualidades o virtudes, están relacionadas con la felicidad. Así es, mi amable lector, no quiero limitar mi vida a sólo buscar la felicidad, porque perdería la capacidad de existir, mi vida me exige vivir al máximo y nunca perder la capacidad de asombrarme, porque si la pierdo, en ese momento seria mejor no vivir. Para concluir te daré un consejo amable lector, en base al pensamiento de Martin Heidegger; para él, la obra de arte “levanta un mundo”, y para mí, mi obra de arte es mi vida, y está levantando el mundo que yo quiero, pero este mundo no lo limito, que crezca, ya que la única forma de síntesis que puedo tener en la vida, y que es segura amable lector, es la muerte, y sinceramente, ¡yo no me quiero morir! Ojala que también tú amable lector levantes un mundo con tu obra de arte, con tu vida, pero, si lo deseas, nunca le des una forma definida.

Artículo escrito para la naciente revista "Rehilete".